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Las Specs de Snap no se caen al hacer flexiones, pero la duda sobre su utilidad persiste
Probar el hardware de AR de $2,195 de Snap revela una impresionante estabilidad física durante los entrenamientos, aunque las experiencias de software siguen sintiéndose experimentales.
En una prueba práctica publicada el 29 de octubre de 2026, el reportero de wired.com Boone Ashworth llevó las gafas de AR orientadas a desarrolladores de $2,195 de Snap a un escenario inusual: hacer flexiones en el suelo de un centro comercial. Ashworth ejecutó Thirty Ups, una Lens de entrenamiento de realidad aumentada con una calabaza virtual de Halloween, para evaluar si la voluminosa montura del dispositivo se resbalaría al mirar directamente hacia el suelo.
Según wired.com, mecánicamente el hardware resistió mejor de lo esperado. A pesar de su silueta robusta y angular, las gafas se mantuvieron firmemente sujetas al rostro de Ashworth durante el movimiento. El seguimiento por visión computacional resultó algo menos consistente: Ashworth informó haber completado 12 repeticiones antes de detenerse por la atención del público y el calor, mientras que el visor solo reconoció 11 repeticiones tras marcar una como omitida.
Nuestra opinión: Snap merece reconocimiento por la distribución del peso y la ergonomía física. Lograr que una computadora espacial independiente, equipada con pantallas waveguide y procesamiento integrado, se mantenga firmemente equilibrada durante movimientos rápidos hacia abajo es un auténtico logro de ingeniería. Sin embargo, usar un hardware de $2,195 para contar flexiones en público resalta la persistente brecha entre la capacidad técnica y la utilidad cotidiana para el consumidor. Hasta que el factor de forma se reduzca drásticamente, estas Specs seguirán siendo un entorno experimental para desarrolladores y no unas gafas viables para el fitness.
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