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Gafas inteligentes usadas para extorsionar a una víctima en el Reino Unido
Una mujer británica fue filmada sin su conocimiento por un hombre que usaba gafas inteligentes, quien luego la extorsionó para que pagara por eliminar el material de las redes sociales. Este incidente destaca las crecientes preocupaciones de privacidad en torno a las cámaras ponibles de consumo.

Foto de Casey Hall para Smart Glasses Daily
Una mujer británica, identificada como Alice, denunció un encuentro angustiante que subraya los riesgos de privacidad asociados con los dispositivos de grabación discretos. Como informa el New York Post, Alice fue presuntamente filmada sin su consentimiento por un hombre que usaba gafas inteligentes y luego enfrentó demandas de pago para que se eliminara el material de las redes sociales. Le dijo a la BBC que se sintió "humillada" por el video.
El incidente, anunciado el 11 de mayo de 2026, comenzó cuando el hombre se acercó a Alice frente a un centro comercial de Londres. Alice creyó que estaba intentando conversar con ella y notó que la siguió mientras le pedía sus datos de Instagram. Fundamentalmente, ella no sabía que estaba siendo grabada, afirmando: "Él no tenía teléfono, no tenía una cámara directamente en mi cara".
Alice solo se enteró de la grabación después de que un amigo le enviara el video, que el hombre había subido a internet. En el momento de la denuncia, el material había acumulado aproximadamente 40,000 vistas. Cuando Alice contactó al individuo para solicitar su eliminación, él supuestamente lo ofreció como un "servicio de pago".
Este escenario refleja una tendencia preocupante de individuos, a menudo autodenominados influencers, que utilizan gafas inteligentes para capturar interacciones de la vida real sin consentimiento explícito. Estos creadores con frecuencia apuntan a mujeres en espacios públicos, grabando sus acercamientos y posteriores rechazos o conversaciones, para luego monetizar el contenido a través de las plataformas de redes sociales. Las protagonistas de estos videos a menudo desconocen por completo que están siendo filmadas.
Nuestra opinión: Si bien las gafas inteligentes ofrecen una utilidad increíble para la fotografía con manos libres y la realidad aumentada, incidentes como este exponen una brecha crítica en la conciencia pública y las pautas éticas. Los fabricantes deben considerar indicadores visuales más claros de la actividad de grabación, y las plataformas necesitan políticas más sólidas para abordar el contenido no consensuado. La responsabilidad también recae en los usuarios de comprender y respetar los límites de la privacidad. Este caso es un claro recordatorio de que, a medida que avanza la tecnología, también deben hacerlo nuestros contratos sociales en torno a su uso.
Source : New York Post
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